Las bases eclesiásticas del nacionalismo

14 Nov

En Jesús de Nazaret estaba (y está) la solución: estimación, perdón y desyoización (individual y colectiva), es decir, el “niégate a ti mismo”  para liberarnos del ego atormentador.

Pero Jesús les debió parecer poca cosa a los Padres de la Iglesia, que desearon arroparlo con la filosofía de las esencialidades. Y así se echó  mano a Platón y a los aristotélicos, construyéndose la escolástica de las verdades inmutables. Con ello Jesús quedó eclipsado.

Y pasaron luego años y más años de rigideces e intolerancias. Y se conformaron mentes y cerebros de pétrea dureza, intolerantes y obsesivos. Y de tales cerebros se derivaron pensamientos diversos y variados, pero todos marcados por las férreas severidades de lo que se llamaron Verdades. Las indiscutibles.

Que nadie se extrañe que sobre estos fundamentos duros acabaran instalándose las pasiones de las “identidades” (o sea, las otras esencias, base de los nacionalismos)

Observemos al nacionalismo español y comprobemos su parentesco con el mundo eclesiástico. Vayamos desde “el Santiago y cierra España” (y pasando por colonizaciones con cruz y espada) hasta el Franco bajo palio. O vayamos a los Escoriales y Valles de los Caídos en proceso patriótico hacia Dios.

Observemos también al nacionalismo catalán. Repasemos sus patriotas, literatos, poetas e iluminados, la gran mayoría de ellos vinculados en momentos dados a seminarios, sacristías y monasterios. Observemos sus órganos de difusión en años próximos o lejanos (Oriflama, Serra d’Or, Lluc, etc.). O fijémonos en las entronizaciones simbólicas de monasterios (estén en Monserrat o en sierras mallorquinas).

Cosas parecidas surgieron por tierras yugoeslavas, rusas o esteparias, en las que las largas barbas ortodoxas fueron, y van, bien maridadas con los ímpetus nacionales.

Conviene, sin duda, saber dónde nos encontramos. Y cómo a tal punto hemos llegado. Y quiénes realmente somos y aquello que nos ha modelado. Y conviene, de paso, recordar al gran traicionado: a Jesús, el que quiso enseñarnos a vivir desyoizados y al que no se hace ni puñetero caso. O sea, un error gravísimo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: